Cuanto más sepa sobre la gripe, estará en mejor posición de defenderse
a usted mismo y a su familia de un encuentro cercano con uno de los virus
más extraños que los científicos hayan descubierto jamás. La gripe es
una infección viral, no bacterial. Por ello los antibióticos no sirven
de mucho. El mejor camino es la prevención.
Por desgracia, es fácil contagiarse con los virus de la gripe. Mucho
más pequeños que las bacterias, permanecen en las superficies que tocan
las personas infectadas o en el aire hasta horas después de que el enfermo
ha tosido.
Un virus es un minúsculo paquete de engaños. Una vez que se introduce
en las vías respiratorias, se fija a las células epiteliales, penetra
en ellas y engaña al sistema reproductor de la célula para que lo copie
por millones. Finalmente, las copias hacen que la célula estalle, y entonces
se propagan a otras células, que producen otros millones de virus. Al
cabo de unos días, la enfermedad se ha extendido a todo el organismo.
Los primeros síntomas del resfriado y de la gripe pueden ser parecidos:
estornudos y constipado. Pero si es gripe, pronto aparecerán otros síntomas:
alta temperatura, fatiga, tos seca y dolor y malestar generales. Los niños
suelen presentar también diarrea, deshidratación y náuseas.
A pesar de estos síntomas, los virus de la gripe normalmente sólo matan
las células que revisten la nariz y la garganta. Si se vuelve letal es
a causa de complicaciones, como una pulmonía.
El virus de la gripe también destruye los cilios, filamentos delgados
como vellos que recubren las vías aéreas, dificultando la expulsión de
la mucosidad del organismo. Los cilios muertos y la mucosidad propician
el crecimiento de bacterias en la garganta, las cuales pueden liberar
luego toxinas mortales en la corriente sanguínea.
"Con frecuencia la gripe provoca fiebre", dice el doctor Paul Glezen,
del Centro de Investigaciones sobre la Gripe, en Houston. "Pero si persiste
al cabo de tres días, es posible que se esté desarrollando una infección
secundaria y hay que consultar al médico".
Lo que hace tan artera a la gripe es su capacidad para migrar como un
gitano genético no sólo de un país a otro, sino también de una especie
a otra. Los científicos creen que los virus de la gripe se originaron
probablemente en las aves. Hoy en día pueden infectar a muchos otros animales
de sangre caliente, entre ellos perros, gatos, cerdos y ganado.
Uno no se contagia de gripe del perro o el gato. Pero en los siglos XVIII
y XIX los médicos observaron que las personas y los caballos desarrollaban
frecuentemente síntomas parecidos, sobre todo tos seca y alta temperatura.
Los investigadores saben ahora que el código genético del virus de la
gripe equina se ha transformado en el del virus de la gripe humana, y
han encontrado trazas de virus animales en otros tipos de gripe.
Hay tres variedades de gripe humana. El tipo C es leve, y generalmente
se lo confunde con el resfriado común. El tipo B puede ser letal, pero
como su código genético sólo cambia a través de una mutación lenta, tiende
a atacar más fuertemente a los niños que todavían no han adquirido inmunidad
por brotes anteriores. El tipo A ocasiona epidemias graves, pues posee
una tremenda capacidad para mutar de la noche a la mañana, transformándose
en un virus totalmente distinto y evadiendo así las defensas del sistema
inmunitario humano.
La mayoría de los virus tienen un solo código genético que las células
atacadas y engañadas acaban por duplicar. Pero el código genético de la
gripe del tipo A está separado en ocho segmentos diferentes. Durante la
temporada de gripe, el cuerpo es invadido frecuentemente por más de un
tipo de virus, y dos virus de tipo A distinto pueden mezclar sus segmentos
genéticos entre sí como si fueran dos mazos de naipes. La célula atacada
produce entonces virus que son genéticamente diferentes a sus "padres".
Estas combinaciones semejantes a las sexuales pueden ocurrir incluso entre
virus procedentes de dos especies animales distintas.
Al término de cada temporada de gripe, la Organización Mundial de la
Salud (OMS) estudia las especies encontradas en los pacientes enfermos
y moribundos. Es el primer paso en un esfuerzo mundial por definir qué
clase de vacuna será capaz de protegernos contra las variedades de la
enfermedad en la próxima temporada.
La OMS sigue siendo nuestra línea de vanguardia contra una catástrofe,
porque, al contrario de casi todas las otras enfermedades, la gripe siempre
tiene la posibilidad de resultar explosiva. En 1918, por ejemplo, apareció
repentinamente una nueva clase de gripe y, en cuestión de meses, infectó
a la mitad de la raza humana. Fallecieron más de 20 millones de personas.
La buena nueva es que usted puede inclinar en su favor las probabilidades
de vencer a la gripe si actúa con inteligencia. Lo más prudente es vacunarse.
Es cierto que la vacuna puede tener una eficacia de sólo 70 por ciento.
Pero, aunque todavía pueda contraerse una gripe, es probable que ésta
sea más ligera, porque el cuerpo se encontrará armado y listo para combatirla.
Entre las personas que deben evitar la vacuna contra la gripe están los
alérgicos a los huevos, porque éstos se usan para cultivar los virus que
compondrán la vacuna. También, según creen algunos especialistas, deben
evitarla quienes sufren fiebres agudas. En general se considera que la
vacuna contra la gripe no conlleva ningún peligro y está recomendada para
las mujeres embarazadas, pero algunos expertos aconsejan no aplicarla
durante la mayor parte del primer trimestre.
A las personas jóvenes y sanas no les hará daño vacunarse, dicen las
autoridades médicas, sobre todo si han sufrido ataques de gripe graves
en años previos.
Aunque un ser querido se muestre renuente a vacunarse, hay tácticas sencillas
para fortalecer el círculo de inmunidad de su familia. Deje de fumar;
los fumadores presentan casos de gripe más graves que quienes no fuman,
y los que aspiran el humo del cigarrillo de otros pueden contraer un mayor
número de enfermedades respiratorias. Lávese las manos con frecuencia,
y evite tocarse los ojos y la nariz; la gripe se contrae y se contagia
fácilmente por este medio. Igualmente, cúbrase la boca con un pañuelo
cuando tose o estornuda para evitar que invisibles nubes de gotas cargadas
de virus se propalen por su hogar o su lugar de trabajo.
Si contrae una gripe ligera, permítase descansar en cama y dése por lo
menos una semana para recuperarse. No conduzca; en 1985, investigadores
británicos encontraron que la gripe reduce 57 por ciento la velocidad
de reacción.
¿Cómo saber si una gripe ligera se está volviendo peligrosa? Si la fiebre
persiste, si la tos seca se convierte en tos con flemas, o si la temperatura
se eleva después de haber bajado, es probable que se haya iniciado una
infección bacterial. Los antibióticos pueden detener estas infecciones
secundarias y salvarle la vida. Cuando tenga dudas, consulte a su médico.
Al contrario de otras muchas enfermedades, la gripe puede prevenirse,
pero pocos toman medidas para protegernos. Sea una de estas personas inteligentes,
y sanas.