Videosadismo en Internet




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Daniel Pearl y Nick Berg tuvieron en común tres cosas terribles: ambos eran judíos estadounidenses que fueron secuestrados por terroristas islámicos; a los dos los decapitaron, y sus horrendas muertes fueron grabadas en video y reproducidas miles o quizá millones de veces en Internet. Uno de los sitios web que mostraron el asesinato de Pearl, reportero del Wall Street Journal a quien secuestraron en Pakistán en 2002, fue también uno de los primeros en exhibir, dos años después, la película del atroz homicidio de Berg en Irak. "Aquí tenemos el video de la decapitación del norteamericano", pregonaba con orgullo su página de inicio.

¿Se trata acaso de un sitio web patrocinado por extremistas islámicos? No. Es un sitio creado en Estados Unidos y su único propósito es exaltar la violencia más repugnante. Su lema es un desafío: "¿Eres capaz de soportar la realidad?" En él se muestran cientos de imágenes de personas muertas, agonizantes o mutiladas. Algunas de las más recientes tenían por título frases como "impactantes imágenes de un asesinato", "suicidio con granada" y "gente ahogándose".

En la Red abundan sitios de esta calaña. Otro se jacta de tener "un acervo de imágenes e información... que ofrecen al espectador una experiencia verdaderamente repulsiva". Esto es muy cierto, pues entre sus fotos más recientes había una de un hombre que es arrollado por un auto, y otra que mostraba el destrozado rostro de una persona que murió de un escopetazo. Existe también una "morgue de celebridades" que exhibe fotos de personas famosas que murieron asesinadas o que aparecen en una mesa de autopsias. Incluso hay un sitio web que reseña las páginas de contenido violento. Hace elogio de uno de ellos por sus "videos de personas saltando de edificios, muriendo en incendios y por explosiones o tiroteos, o experimentando otras clases de sufrimiento", y a otro por mostrar "enfermedades, ejecuciones, asesinatos, deformidades, vivisecciones, accidentes y genocidios". Uno puede percibir el placer que siente el reseñador cuando escribe: "Muy bien, fanáticos del morbo, ¡abróchense los cinturones!"

Para nadie es una novedad que Internet está inundado de pornografía, pero videos como el del asesinato de Nick Berg son una señal de alarma de que por la Red se está diseminando algo aún peor. Llamémoslo videosadismo: una forma de degradación cultural que ensalza y exhibe con lujo de detalle las lesiones y las muertes más horrendas. Tales imágenes producen "una creciente insensibilidad ante la violencia que luego se transfiere a la vida real", dice Dave Walsh, experto en el tema de los medios informativos y la familia. En otras palabras, es una invitación a la psicosis masiva.

Ver escenas de violencia de la vida real está cobrando auge. Según el operador de uno de esos sitios, en los últimos años su afluencia de visitantes pasó de unos cuantos miles a más de 150,000 al día. Con un simple clic del ratón, cualquiera puede asomarse a ese mundo de pesadilla. El sitio que publicó la foto de la víctima del escopetazo afirma que 250,000 personas visitan sus páginas cada día. Cuando una maestra de escuela les escribió para quejarse de que sus alumnos habían guardado el sitio en la carpeta de favoritos de sus computadoras, le respondieron "¡Internet no es niñera de nadie!", y culparon a los padres por dejar que los niños "naveguen por la Red sin supervisión".

Un reciente estudio de la Universidad de Michigan reveló que la exposición constante de un niño a imágenes violentas aumenta la probabilidad de que se vuelva un adulto violento. "La cultura actual está endureciendo a la gente", dice Joanne Cantor, psicóloga de la Universidad de Wisconsin en Madison. "Cuanto más tiempo pase una persona en un mundo donde la hostilidad y la violencia son la regla, más hostil será su mentalidad".

Hay quienes piensan que las fotos de los soldados estadounidenses que posaron sonriendo junto a prisioneros iraquíes torturados en la cárcel de Abu Ghraib son reflejo de la creciente insensibilidad de nuestra sociedad. Un columnista de Nueva Hampshire escribió: "Sería un error no admitir que la cultura que engendró a esos jóvenes soldados ha empañado el sentido de la dignidad humana".

Pero nada de esto les importa a los mercaderes del videosadismo. Muchos de ellos se están haciendo ricos con los anuncios que aparecen en sus sitios, además de los videos, las camisetas y otros productos que venden. Y para justificar su brutal oficio apelan a la libertad de expresión.

"El derecho a la privacidad no puede estar por encima del derecho a la libertad de expresión", dice Lawrence Walters, abogado que ha defendido a varios sitios web que venden violencia y pornografía. "Francamente, los difuntos no tienen derecho a la privacidad en el más allá".

Es bueno saberlo. Pero si no hay respeto por los muertos, ¿qué les espera a los familiares de las personas de las que se hace escarnio en la Red?

Una familia reclamó a uno de esos sitios por mostrar una foto del cadáver destrozado de uno de sus sobrinos, quien se suicidó lanzándose al paso de un tren en marcha. Recibieron esta cruel respuesta: "Les pedimos que, en el futuro, se suiciden de una manera menos pública".

Internet cuenta con filtros para evitar que nuestros hijos vean sitios como ésos, pero lo cierto es que a los niños les resulta fácil encontrar a un amigo que tenga una computadora sin filtros. Así que, por el momento, no hay ningún remedio. Y no lo habrá mientras personas como Lawrence Walters justifiquen el morbo diciendo: "Nos gusta saber lo que hacen los demás, sea bueno, malo o feo". Al parecer, en el anárquico mundo de Internet esto es algo positivo. En realidad es una advertencia de que nos estamos hundiendo en el fango, y el lodo ya nos está llegando al cuello.



Última actualización: 2006-03-01 14:45:20.59